Faltan pocas semanas para las grandes ofertas de fin de año y muchas tiendas ya han adelantado sus descuentos. Para muchas parejas es el momento de comprar los regalos, renovar algún aparato de casa o aprovechar un precio especial. Pero la temporada de compras también es la favorita de los estafadores: tiendas falsas, anuncios engañosos en redes sociales, mensajes de «tu paquete está retenido» y llamadas que se hacen pasar por el banco se multiplican en estas fechas.
Las organizaciones de protección al consumidor repiten cada año la misma advertencia: las estafas de compras en línea están entre las más frecuentes y la mayoría de las personas afectadas termina perdiendo dinero. Cuando dos personas comparten tarjetas, cuentas de envío, direcciones de correo o incluso contraseñas, un solo clic equivocado puede afectar a la economía de ambos y, en algunos casos, abrir la puerta al robo de identidad.
Esta guía es educativa e informativa. Explica cómo funcionan las estafas más habituales de la temporada, qué hábitos ayudan a protegerse en pareja, qué papel pueden tener los seguros y las protecciones de las tarjetas, y qué hacer si algo sale mal. No sustituye el asesoramiento de un profesional, de su banco ni de su aseguradora.

¿Usáis estas apps a diario? Revisad cómo proteger vuestras cuentas y vuestra privacidad en pareja:
En estas semanas se juntan tres ingredientes que los delincuentes saben aprovechar: prisa, volumen y emoción. Hay más compras, más paquetes en camino y más mensajes de tiendas en el teléfono, así que es fácil que una notificación falsa pase desapercibida entre las verdaderas. Además, las ofertas «por tiempo limitado» empujan a decidir rápido, justo lo contrario de lo que se necesita para detectar un engaño.
En pareja hay un factor adicional: muchas veces no está claro quién compró qué. Si uno recibe un aviso de entrega de algo que no recuerda haber pedido, puede pensar que lo encargó el otro y pulsar el enlace sin dudar. Hablar de cómo se organizan las compras de la temporada reduce mucho ese riesgo.
Son páginas que imitan a comercios conocidos o que aparecen de la nada con productos muy deseados a precios irresistibles. Suelen llegar a través de anuncios en redes sociales. Después de pagar, el pedido nunca llega, llega una imitación o la tienda simplemente desaparece.
Un mensaje de texto o un correo dice que hay un paquete retenido, que falta pagar un pequeño cargo de envío o que hay que «verificar» la cuenta. El enlace lleva a una página falsa que roba los datos de la tarjeta o las contraseñas.
Alguien llama asegurando que detectó una compra sospechosa y pide confirmar códigos, contraseñas o mover el dinero a una «cuenta segura». Ningún banco serio pide esos datos por teléfono ni solicita transferir fondos para protegerlos.
Si un vendedor solo acepta tarjetas de regalo, transferencias directas o criptomonedas, es una señal clara de alarma. Estos métodos son muy difíciles de rastrear y casi nunca permiten recuperar el dinero.
Algunos estafadores colocan códigos QR en carteles, folletos o envíos que llevan a páginas fraudulentas. También circulan paquetes no solicitados con instrucciones para escanear un código o dejar una reseña. Ante la duda, mejor no escanear y comprobar la información directamente en la web oficial del comercio.
La mejor protección suele ser una combinación de calma y acuerdos sencillos. Estas son algunas prácticas que recomiendan los expertos en seguridad de los consumidores:
Más allá de los trucos técnicos, ayuda mucho ponerse de acuerdo en algunas reglas básicas. Por ejemplo, decidir quién se encarga de los regalos de cada familia, llevar una lista compartida de pedidos con la fecha prevista de entrega y fijar un presupuesto para no caer en compras impulsivas que luego generan tensión.
También es útil acordar una regla de oro: ninguno de los dos comparte códigos de verificación ni datos bancarios por teléfono o mensaje, aunque la llamada parezca urgente. Si uno recibe un aviso extraño, lo comenta con el otro antes de actuar. Esa pausa de un minuto desactiva muchas estafas que dependen de la prisa.
Si una de las tarjetas es compartida o hay tarjetas adicionales, conviene revisar juntos los movimientos una vez por semana durante la temporada. Es una conversación breve que evita sorpresas en el extracto y discusiones sobre cargos que ninguno reconoce.
Ningún seguro sustituye a la prevención, pero algunas coberturas pueden ayudar a reducir el impacto de un fraude o un robo. Lo importante es conocer qué tienen contratado antes de necesitarlo:
Antes de contratar algo nuevo, conviene leer la póliza actual, preguntar a la aseguradora o a un agente con licencia qué está realmente cubierto y comparar si el coste compensa. A veces la protección ya existe y basta con conocerla; otras veces se paga dos veces por lo mismo.
Si sospechan que han sido víctimas de un fraude, actuar rápido marca la diferencia. Algunos pasos habituales son:
Y algo igual de importante: no culparse. Las estafas están diseñadas por profesionales para engañar a cualquiera. Si uno de los dos ha caído, lo que más ayuda es resolverlo juntos, sin reproches, y aprender de lo ocurrido para la próxima vez.
Antes de cerrar, revisad también cómo proteger vuestra cuenta en esta app:
La temporada de ofertas puede ser una oportunidad para ahorrar y disfrutar de los regalos, siempre que la prisa no tome las decisiones. Entrar por los canales oficiales, pagar con métodos que ofrezcan protección, revisar juntos los movimientos y conocer qué cubren sus seguros reduce mucho el riesgo de que un fraude arruine las fiestas.
Recuerden que esta información es educativa y no sustituye la orientación de su banco, de su aseguradora ni de un profesional con licencia. Si creen que alguien ha usado sus datos personales, pueden consultar la información oficial sobre cómo reportar el robo de identidad y crear un plan de recuperación que encontrarán a continuación.